Notas

Sobre 10 edificios, edición julio 2020

Cuarentena, día 117. No sé si llamarlos mis edificios favoritos, pero son al menos las experiencias arquitectónicas que mejor recuerdo. Tengo una lista larga de obras por visitar, aquí van las que he tenido hasta julio de 2020. Aclaro que más que valoraciones académicas o profesionales esto es un recuento de experiencias y apreciaciones puramente personales.

10. Filmoteca de Catalunya, Josep Lluís Mateo (2012) – Barcelona, España

La verdad ya yo andaba perdido por la Ciudad Vieja, específicamente por El Raval (después fue que me enteré cómo se llamaban todos estos lugares) y, así como uno encuentra un claro en el bosque, apareció la plaza de Salvador Seguí (otro nombre que ahora me sé). La filmoteca domina el espacio por sus dimensiones y su carácter brutalista, pero el insignificante gesto del vestíbulo estando al mismo nivel de la plaza, siendo una extensión de ella, me dejó uno de los recuerdos que más atesoro de mi corta estancia en la ciudad. No sé exactamente describir la razón, pero podría tener que ver el ejercicio de identidad que es la filmoteca en sí y que el edificio no se levante en un podio por encima de los ciudadanos sino todo lo contrario, está en la calle con ellos.

9. Terminal 4 del Aeropuerto Madrid-Barajas, Estudio Lamela & Rogers Stirk Harbour + Partners (2005) – Madrid, España

De lo brutal pasamos a lo ligero. La T4 de Barajas es un clásico de la arquitectura aeroportuaria, es quizás un paradigma de lo que los aeropuertos pueden ser aparte de cajas acristaladas, grises y deprimentes. Aunque sabía que en el trayecto hacia Europa no tendría la oportunidad de desembarcar en la terminal de Iberia, tuve la suerte de embarcar un vuelo interno desde allí. En la T4 la agobiante experiencia de tránsito se ve apaciguada por una generosa provisión de luz y espacio, y por los intrépidos juegos estructurales y de color. La experiencia a veces futurista, a veces surreal, hizo de una larga espera algo muy entretenido.

8. Met Breuer/Frick Collection, Marcel Breuer (1966) – Nueva York, EEUU

Mi primer viaje fuera de Panamá fue a Nueva York, y fui con una idea clara de qué no podía perderme. Una de esas cosas era el recién abierto apéndice moderno del Museo Metropolitano. El edificio terminado en 1966 para el Museo Whitney de Arte Americano era una nave espacial que parecía justo haber aterrizado en medio de las mansiones adosadas del Upper East Side. Todavía 50 años después la monolítica estructura conservaba la misma presencia que había generado tanta opinión a sus inicios. La obra brutalista acababa de atravesar un cuidadoso proceso de restauración que le había devuelto el resplandor original. Los detalles, la utilización de los materiales y la organización espacial siguen sobresaliendo hoy en día. No es para menos que se le trate como una pieza de arte. El Met Breuer anunció en 2018 su cierre a partir de este año debido a los problemas presupuestarios que atraviesa el Met, sin embargo el edificio de Marcel Breuer acogerá temporalmente la Colección Frick mientras el edificio de la misma atraviesa renovaciones.

7. Whitney Museum, Renzo Piano Building Workshop (2015) – Nueva York, EEUU

Del Whitney original al nuevo Whitney. El museo abandonó el edificio de Breuer en 2014 y se mudó a una nueva y resplandeciente sede en el Meatpacking District (el distrito empacador de carne, JAJA) en 2015. El edificio está ubicado en el extremo sur del High Line, el parque elevado construido sobre unas líneas de metro ya en desuso. Como muchos de los edificios de Renzo Piano, este parece una máquina. Pero de máquina solo lo material, y quizás estético. El edificio tiene una calidad espacial sin igual, dominado por lo flexible del espacio, el dominio de la luz y la magnífica construcción. No se me borran las imágenes del último piso y la lluvia de luz que bañaba desde los tragaluces a las piezas que allí se encontraban, ni la escultura de cera de Julian Schabel por Urs Fischer lentamente derritiéndose sola contra la vista panorámica de la ciudad y el cielo celeste. El edificio no competía, era el escenario óptimo para el arte y su relación con la ciudad.

6. Banistmo Plaza Ágora, Mallol y Wolfschoon (1992?) – Ciudad de Panamá, Panamá

Foto por Javier Camacho para Google Maps.

Mallol y Wolfschoon fue el dúo dinámico de la arquitectónica panameña durante los años ochenta y parte de los noventa. Los arquitectos fueron quizás los autores del último gran momento de la arquitectura local. La asociación logró aportar características muy propias a su obra, considerada por algunos fruto de la corriente postmodernista que prosperaba en otras latitudes. Originalmente la sucursal del Banco del Istmo en Plaza Ágora, este edificio estaba muy cerca de mi primer lugar de residencia en la ciudad. Era paso obligado al ir y venir de la universidad. En principio llama la atención la composición volumétrica y el juego de texturas (han habido muchos cambios a la materialidad original), pero una vez dentro resalta la secuencia espacial, el mobiliario fijo y el arte seguramente elegido por los arquitectos.

5. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Rafael Moneo (1992) – Madrid, España

Estaba en Madrid y el Thyssen presentaba una exhibición dedicada a Cristóbal Balenciaga y su relación con la pintura española, específicamente los maestros españoles. IMPERDIBLE. Yo solo sabía que el museo ocupa un palacete urbano relevante, pero no conocía mucho más. El Palacio de Villahermosa había sido intervenido a principios de los años noventa por Rafael Moneo para adecuarlo a las necesidades como museo. El resultado resalta por la organización secuencial de las salas, lo generoso del espacio (en especial la calidad del atrio), el uso de luz natural (los tragaluces de las salas superiores) y el característico color de las paredes sugerido por la baronesa Thyssen. De la extensión más reciente (BOPBAA, 2004) destaco la transparencia y serenidad que se siente en el café frente al jardín.

4. Casa en el Copé, ENSITU (2015) – El Copé, Panamá

La sensibilidad que la arquitectura de Patrick Dillon muestra hacia el contexto ambiental local lo hace, por lo menos desde mi punto de vista, uno de los mejores arquitectos contemporáneos de Panamá. En esta casa en el Copé el protagonista es el sitio, la forma, acceso y vistas. La obra está organizada para aprovechar al máximo las características únicas del lugar borrando casi al completo los límites entre el interior y el exterior, al mismo tiempo que crea un refugio acogedor para sus habitantes. Los materiales acompañan este propósito y el espacio, a pesar de la transparencia y planta abierta, permite nichos de privacidad. La visita a esta casa ha sido uno de los escapes a la naturaleza más enriquecedores que he experimentado. 

3. Biomuseo, Gehry Partners (2014) – Ciudad de Panamá, Panamá

Que el edificio donde trabajas sea la razón que te hace levantarte en las mañanas por casi un año y medio debe decir mucho. Pasé tanto tiempo dando vueltas, esperando visitantes en salas y viéndolo desde distintos puntos de vista que nunca dejaron de aparecer nuevos recovecos y detalles que apreciar. Más allá de los significados, colores, mariposas o troncos de árboles el edificio es una obra irrepetible cuyo diseño fue concebido para, de alguna manera, contar la historia más profunda del istmo de Panamá (literalmente). El atrio, el lugar de encuentro, convoca vida y ni cuando está vacío parece apagarse pues la conexión con el entorno es permanente. De noche e iluminado es otra cosa. Podré seguir yendo mil veces y las sensaciones serán diferentes cada vez. Es uno de mis lugares felices.

2. Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, Antoni Gaudí (????) – Barcelona, España

Si de experiencias religiosas se trata, en primer lugar estaría la visita a La Sagrada Familia. Como mencioné antes, mi visita a Barcelona fue fugaz, pero el templo en construcción debía visitarlo por más cliché turístico que sea. Mi plan era aprovechar que era domingo y coincidir con la misa que se da en las mañanas. Me imaginé que muchos querrían aprovechar esta experiencia y llegué temprano. Sí, el edificio es impresionante por sus dimensiones y la complejidad del diseño y artefactos que solo pueden ser producto de la mente del genio del modernismo catalán, pero verlo operar para el propósito al que sirve es una experiencia metafísica. La música religiosa llena cada concavidad del edificio así como llena y eleva el espíritu, la luz que atraviesa los ventanales y se refleja en los muros crea un escenario único que es difícil traducir en palabras. Supongo que estas son las sensaciones que las míticas catedrales góticas producían y siguen produciendo en los fieles. El poder de la arquitectura para mover el espíritu.

1. Salk Institute for Biological Studies, Louis Kahn (1965) – La Jolla, EEUU

Las experiencias religiosas no se limitan a los templos, por lo menos no a los religiosos. El autor de la vacuna de la poliomielitis, Jonas Salk, invitó a Louis Kahn a diseñar un complejo de investigación que atrajera a los mejores científicos del mundo. El resultado es un edificio que se podría describir como un monasterio científico contemporáneo. El acceso principal se da a través de una serie de escalones desde los que se descubre la gran la plaza central con su sutil fuente de agua y el horizonte infinito del océano. Es una experiencia casi ceremonial. Los espacios públicos y organización de los edificios invita a la contemplación y provocan serenidad. La materialidad suma una noción de atemporalidad innegable. Este edificio me sacó varios suspiros que aún hoy conservo. Seguro de esto es a lo que se refieren cuando hablan de una obra maestra.

Todas las fotos son propias a menos que se indique lo contrario.

Frank Gehry y Panamá en 1998

Este fin de semana, mientras indagaba sobre un famoso plan de turismo sostenible y trataba de atar nudos para mi proyecto de tesis de grado, me encontré con un interesantísimo reporte acerca de una conferencia realizada en Panamá en 1998 entorno al plan.

La conferencia y el simposio, organizados por la Dra. Hana Ayala, atrajo a profesionales destacados de todo el mundo. Entre ellos a Frank Gehry, el reconocido arquitecto ganador del Pritzker y autor de, entre otros, el Museo Guggenheim de Bilbao y el Biomuseo de Panamá.

Gehry participó en la conferencia y organizó el equipo de arquitectos del simposio. Trajo consigo a Robert Tannen, de Nueva Orleans; a Greg Lynn y Sylvia Lavin, de la UCLA; Alejandro Zaera-Polo desde España; al holandés Ben van Berkel; y a Lindy Roy, de Nueva York. De la escena local participaron los arquitectos Erik Wolfschoon y la firma Arango, McGrath y Miró.

De su presentación en la conferencia, donde principalmente expuso sobre su relación con Panamá y su experiencia en Bilbao, rescato un extracto donde hace un análisis del medio arquitectónico local que aún retumba en mi cabeza por lo vigente que parece sigue siendo:

It is not our intent to criticize the Panamanian architectural profession. I believe that there is a lot more architectural talent in Panama than it has the opportunity to make real architecture. Architects can only make good and real architecture working for enlightened clients. For what I have seen over the last twenty years in Panama, there does not seem to be a lot of enlightenment.

Ayala, Hana. (1998). A report on the conference: «Heritage tourism for the next millennium» and its symposium on «The challenge of experience-management: linking quality with sustainability». TCR Strategic Alliance. Panamá.

Sobre la crítica y el arte

10788368034_a1d36e1a00_k.jpgFelix González-Torres. “Untitled” (Portrait Of Ross In L.A.). 1991. © The Felix Gonzalez-Torres Foundation. Foto por Mark Mauno (CC BY-NC 2.0).

Creo que mi interés por la crítica nació junto a mi interés por el arte. Fue a través de ella que pude comprender los verdaderos alcances del arte y su múltiples formatos. Gracias a la crítica descubrí que arte no es solo una imagen bonita (que puede no serlo), que existe profundidad en él y que es la idea detrás la que le da la verdadera dimensión. A través de la crítica se devela lo que de algún modo puede estar oculto. Esto hace legítima la acción e idea del artista, donde verdaderamente reside el valor.

Podemos llamar a la decodificación de la obra de arte por parte del crítico una extensión del propio proceso artístico, pues inaugura el diálogo entre la obra y el público. Esto significa que la crítica no puede solo tener sentido comunicativo, sino que debe descifrar la obra e incentivar la exploración de los significado e ideas que esconde. Esta manera de abordar al arte le da valor a la obra en distintos contextos no solo en el inmediato al artista, la hace parte de un sistema universal.

La crítica no es solo opinión, sino que es crear nuevas perpectivas desde las cuales mirar una misma obra, esto le brinda capacidad transformativa al arte. Esta última idea es la base del concepto contemporáneo del arte. (Si quieren ver un poco más de esto les recomiendo este corto que me recomendó un amigo hace algunos días.)

En Ways of Looking: How to Experience Contemporary Art de Ossian Ward (Elephant Books, 2014), el autor parte con la intención de experimentar el arte a través de la idea de una tabula rasa. La T.AB.U.L.A. de Ward significa: Time, Association, Background, Understand, Look again, and Assestment. Esta es una manera bastante lógica de aproximarse a la obra y puede ser un punto de partida para nosotros los menos versados.  Acá pueden encontrar un poco más sobre esto.

Sobre lo que está sin terminar

Ayer fue el último día de Unfinished: Thoughts Left Visible, la exhibición con la que el Museo Metropolitano de Nueva York, ahora The Met, inauguraba su nuevo espacio en la antigua sede del Museo Whitney de Arte Americano, edificio diseñado por Marcel Breuer.

En la exhibición el Met hace alarde de su colección enciclopédica y explora una de las cuestiones que persigue al artista de cualquier tiempo: ¿cuándo una obra de arte está terminada? Aparte de esto analiza el significado de la obra sin terminar en distintas épocas, especialmente en el arte del último siglo.

La muestra fue momento único para ver de cerca la técnica y ejercicio de artistas desde el renacimiento hasta la actualidad, de Velásquez a Cy Twombly, en un escenario igual de especial, el edificio que Marcel Breuer diseñó en Madison Ave. para ser sede del Whitney.

It’s a rare moment when we can survey an exhibition that includes a moving  bronze relief by the great italian sculptor Donatello; two interrupted masterpieces by Jacques Louis David; intriguing avant-garde works by Brazilian artists of the 1960s; and a suite of majestic, late paintings by Cy Twombly. As disparate as they may seem, these works each challenge the viewer to use his or her imagination to complete what may still be rough or otherwise lacking in established forms of “finish”, and to take pleasure in the great rewards of “unfinishedness” —vitality, expressivity, and surprise.

Thomas P. Campbell
Director del Met

Hacer un recorrido por 500 años de historia del arte, a través de obras importantísimas, en un edificio tan increíblemente hermoso fue sin duda uno de los momentos más memorables de un viaje.

Sobre una aventura

Normalmente el mucho esperar por algo nos hace crear expectativas muy elaboradas, casi realistas, pero por más que uno pueda acercarse de distintas maneras a lo distante, siempre será desconocido para nuestros sentidos, nada se comparará a experimentarlo realmente.

Entonces me lancé a la aventura.

Ciudades como Nueva York tienen una esencia tan fuerte, que todo puede representar algo. El respirar, el caminar, el cielo, la brisa, el atardecer, los rostros de las personas: todo hablaba de una ciudad que jamás se detiene y cuyo motor es su propio espíritu universal.

A Nueva York no se le visita, uno se vuelve parte de ella, se mueve con ella, y se alimenta de ella. Espero volver pronto.

IMG_2720

Sobre la ciudad de Panamá y su desarrollo urbano

El texto a continuación fue un escrito que se me pidió realizar para la clase de Diseño Urbano. Se nos pedía un resumen del desarrollo histórico de la ciudad de Panamá como sistema urbano, y el análisis e hipótesis de desarrollo de la misma.

La ciudad de Panamá desde sus inicios formales como el primer asentamiento europeo en el Pacífico americano presentó características únicas que condicionaron su expansión y que son hoy en día origen primitivo de sus problemas urbanos. La relación particular que ha tenido la ciudad con su entorno estuvo inicialmente definida por los obstáculos geográficos que tuvo el asentamiento fundado en 1519 en una franja de tierra entre el mar y una zona  pantanosa y malsana, como lo describe el Dr. Eduardo Tejeira Davis en su Guía de arquitectura y paisaje de Panamá (Panamá-Sevilla, 2007). Estos rasgos de delimitación han acompañado a la ciudad a lo largo de su desarrollo;  las murallas de la nueva ciudad de 1673, la zona del canal y la cuenca hidrográfica del canal y sus bosques desde 1904, han hecho lo propio en su momento determinando como la ciudad crece. 

La zona del canal, y la cuenca hidrográfica del mismo, son quizás los límites que más han influido en la manera como la ciudad de Panamá se ha desarrollado. Estos márgenes han obligado a la ciudad a crecer linealmente, prolongándose unidireccionalmente a lo largo de tres vías paralelas. Como resultado no tenemos una ciudad que se ensancha sino que se alarga, generando graves problemas de conectividad y acceso a servicios públicos. (Gutiérrez, 1992). Por otro lado, la forma en la que se vio obligada la ciudad a desarrollarse fue acompañada por la inexistencia de una legislación que regulara el crecimiento de la ciudad y favoreciera un modelo de crecimiento coherente con las necesidad y realidades de la urbe.

Con la fundación de la república en 1903 llega la modernización al estado panameño. La naciente administración pública debía emprender una tarea enorme: la creación de mecanismos que ayudaran a la creación de un mercado inmobiliario que no existía hasta ese momento. Estos mecanismos eran necesarios para evitar la especulación en las indemnizaciones que se darían con la expropiaciones necesarias para el proyecto del canal. La repentina aparición de estos procesos inmobiliarios sirvieron para medir, tasar y evaluar las haciendas suburbanas y rurales que rodeaban a la ciudad y dio a estas  una importancia que anteriormente no tenían como recurso económico.

A la valorización de estos territorios se le sumó la el incremento repentino de la población producto de los trabajos del canal, en 20 años el número de habitantes en la ciudad se había triplicado. De un momento a otro no había tierras para que la ciudad creciera de manera adecuada y diera cabida a sus nuevos pobladores. En los primeros diez años el desarrolló urbano se concentró en la creación de nuevos barrios periféricos donde se manifestaba un prototipo arquitectónico constante, el de la casa de cuartos o inquilinato. En estos barrios (San Miguel, Guachapalí, Marañón y El Chorrillo) quedaba en manifiesto el hacinamiento en el que estaba sumergida la ciudad, pero este modelo era la manera más práctica de hacer un uso más intensivo del escaso espacio que se tenía.

Esta situación hizo que se consolidaran los intereses particulares sobre los territorios sin desarrollar que desde hace mucho tiempo era poseídos por la oligarquía urbana vinculada a la zona de transito y dedicada al comercio. La creación de la Zona del Canal solo acentuó la importancia de estas tierras y limitó aún más las competencias de la administración pública, que nunca llegó a liderar los procesos de desarrollo urbano y solo se limitó a la realización de obras públicas y  generación de normas que acababan estando en beneficio de los patrimonios particulares.

Ese status quo fue alterado en 1912 cuando el entonces presidente Belisario Porras emprende la construcción del barrio de La Exposición. Para este proyecto el estado compra varias propiedades privadas para integrar una sola propiedad que sería desarrollada con los más altos estándares de diseño urbano de su tiempo y que sería el punto de partida para futuros desarrollos.

En este mismo periodo la ciudad de Panamá se ya parecía no poder crecer más hacia los sectores insalubres como El Chorrillo, Calidonia y El Marañón, donde se construyen las residencias de inquilinato para alojar a los trabajadores del canal.  Este hecho hizo gran presión en las estructuras físicas y administrativas de la ciudad, e hizo que en 1915 apareciera el Acuerdo Municipal Nº 6, del 29 de Abril, que dividió a la ciudad en cuatro barrios: San Felipe, Santa Ana, El Chorrillo y Calidonia, con el fin de hallar una manera de ordenar lo que hasta ese momento sucedía.

Sin embargo el proyecto de Porras de 1912, inaugurado en 1915, genera una dinámica de desarrollo  que se proyectaría hasta 1938. La Exposición extiende la Avenida Central hacia el noreste, sobre un antiguo trazado colonial llamado camino de Las Sabanas (Vía España). Sobre esta vía se da el surgimiento de nuevas urbanizaciones como La Exposición, Bella Vista, Vista del Mar y Altos de Bella Vista (La Cresta), barrios levantados en los territorios poseídos por la oligarquía urbana. Estas haciendas suburbanas aprovecharon la inversión pública en infraestructura para su desarrollo, principalmente destinado a las elites de la época.

Los territorios periféricos fueron subdivididos  y urbanizados dando como resultado nuestros barrios actuales. La manera fragmentada en como se dio este desarrollo obedeció a la partición casual del territorio, siguiendo linderos de fincas privadas y la repartición entre herederos, lo que produjo un desarrollo urbano también casual, para nada homogéneo.

El modelo de desarrollo que se seguía en la ciudad no podría ser más contrastante con lo que sucedía en la Zona del Canal, donde la propiedad privada y el mercado fueron eliminados, y fue la planificación el instrumento favorecido para el ordenamiento del espacio. Mientras tanto en ciudad de Panamá, el mercado dirigía el proceso, se rechazaba la planificación y todo acción se orientaba a la producción de lucro. Una clara evidencia de esto es la construcción masiva de vivienda de alquiler que hasta 1960 representaban el 75% de las viviendas de la capital, en su mayoría en condiciones deplorables.

Este escenario cambio dramáticamente durante el gobierno militar, luego del golpe de estado de 1968. Una medida populista que congela los precios de los alquileres abre también las puertas al mercado hipotecario. Esto, junto con grandes proyectos de interés social, cambian el paisaje de la ciudad: poco a poco van desapareciendo las concentraciones de casa de cuartos y altas densidades del centro de la ciudad y son sustituidas con edificios de apartamentos de interés social con mejores condiciones sanitarias.

En el nuevo centro de la ciudad, que poco a poco se había trasladado hacia el este, se construyen para ingresos medios y altos edificios cada vez más altos, producto del aumento de los precios del suelo y normativas creadas a medida para ese tipo de desarrollo.

Mientras tanto en las periferias la ciudad se seguía extendiendo a lo largo de las arterias existentes en dos nuevos modelos de  desarrollo: la urbanización (casa en serie) y las barriadas de autoconstrucción (asentamientos informales). Ambos modelos hoy en día causan problemas muy puntuales en las dinámicas de la ciudad. El primero es un prototipo de desarrollo aislado, conectado a una vía principal por un solo acceso que luego se ramifica en un sistema interno de calles que conecta a unidades de vivienda idénticas. Estas agrupaciones no ofrecen mucho más que un lote y una calle, dejando de lado la accesibilidad a infraestructura pública importante. El segundo modelo es producto de la toma de terrenos, generalmente públicos y de acceso difícil, por parte de poblaciones necesitadas y nulo acceso a recursos económicos o servicios financieros. Estos dos prototipos de expansión constituyen la gran mayoría del nuevo espacio urbanizado de la ciudad.

Estos dos modelos y el de alta densidad, de estrato elevado y gran altura, parecen prevalecer todavía hoy, cuando el mercado no ha propuesto una alternativa a los mismos. Del lado del estado tampoco se han visto propuestas que involucren nuevos modelos de desarrollo urbano, incluso los proyectos de interés social desarrollados últimamente replican el prototipo de urbanización en serie, depredador de territorio.

Mientras el estado siga siendo un simple espectador de los procesos de crecimiento urbano y la infraestructura pública no crezca a la par de la industria inmobiliaria los problemas relacionados al acceso de los servicios públicos y vialidad van a continuar agravándose a medida que la periferia crece desmedidamente y el centro no es ocupado por las personas que verdaderamente lo utilizan.

La expansión de las periferias ya sea con desarrollos formales mal planificados o a través de comunidades informales es un mal que seguirá acrecentándose hacia el este y oeste de la ciudad, donde cada día hay más poblaciones dormitorio de gran dimensión sin acceso adecuado a los servicios públicos conectadas por un sistema vía ineficiente.

Varios han sido los esfuerzos para sofocar estos problemas pero ninguno ha planteado una solución integral al problema. Por ejemplo, la construcción de vías circunden (léase corredores) la ciudad fue inicialmente la respuestas, pero esto no detendrá el crecimiento periférico, ni el aumento del parque vehicular.

Un proyecto que puede tener potencial es el Metro, cuyas efectos si plantea como un sistema integrado de transporte puede solucionar en gran medida los problemas de vialidad. Pero todavía quedan pendientes muchísimos otros problemas vinculados a la infraestructura pública, problemas basados en la inhabilidad del estado para establecer planes a largo plazo.

El mirar los problemas de la periferia debe ser balanceado con el volver al centro de la ciudad. Los problemas actuales se pudieron haber evitado con el desarrollo coherente de lo que hoy es el centro de la ciudad, densificando homogéneamente y evitando la segregación que vivimos hoy en día.

La ciudad mixta era la respuesta en su momento y puede seguir siéndolo hoy. El desarrollo de la periferia debe ir acompañado de la reestructuración de los sistemas urbanos originales a través de intervenciones urbanas puntuales, como lo que se dio con el metro, que permitan la inversión en edificios de mediana escala de uso mixto, accesibles para un segmento más amplio de la población.

En resumen, si bien el desarrollo de la ciudad de Panamá en sus inicios estuvo condicionada a la carencia de espacio a desarrollar, debido a los límites impuestos por la naturaleza y el canal, con la aparición del mercado inmobiliario, a principios del siglo XX, el reducido espacio urbano y su desarrollo están regidos por los dictámenes del propio mercado, que produce un urbanismo carente de visión a largo plazo, normado por los intereses particulares que compiten por lograr el uso más intensivo de la preciada tierra. Si el estado no interviene como garante del apropiado desarrollo de los territorios, los problemas que hemos heredados de la ciudad fragmentada creada por el mercado, seguirán creciendo hasta hacer que la ciudad de una vez por todas colapse como sistema urbano.

Es quizás un panorama sombrío, pero que puede ser evitado si los intereses colectivos prevalecen sobre los particulares. No es una tarea fácil teniendo el mercado tanto poder, pero si el estado ocupa su lugar y se presentan mecanismos innovadores para asumir estos problemas, en beneficio del interés público, podemos lograr cambios importantes.

Bibliografía

Tejeira, Eduardo. Guía de arquitectura y paisaje de Panamá. Junta de Andalucía. Panamá-Sevilla, 2007.

Gutiérrez, Samuel. La Ciudad de Panamá y la primera modernidad.  Arquitectura 1930-1950. Imprenta de la Universidad de Panamá. Panamá, 1992.

Sobre el camino

Viajar es uno de los placeres que menos he explotado, quizás porque, como siempre, pienso demasiado sobre cualquier cosa que quiero hacer y las ideas acaban perdidas entre tanto pensar y pensar. Aún así, siempre he sentido que el viajar no se limita a montarse a un avión y recorrer grandes distancias. Podemos viajar sin movernos, recordando o transportándonos a lugares donde ni siquiera hemos estado. Pero eso es para otra entrada.

Hace poco vino a Panamá por primera vez un buen amigo y quería hacer de su visita algo especial, mostrándole lo diverso que puede ser este pedacito de tierra. Si bien falto mucho por ver, la impresión que se llevó fue lo que esperaba. Lo que nunca planeé fue sentirme yo mismo ajeno a esta tierra, lo que ejemplifica muy bien los muchos secretos que se ocultan justo frente a nosotros.

¿Pero cómo?

Lo habitual hace invisible muchas cosas maravillosas que suceden a nuestro alrededor. El camino es un muy buen ejemplo de esto. La expectativa por el destino es la principal causa de que nos olvidemos del mundo que sigue sucediendo mientras nos movemos, lo que ignoramos y está allí para ser descubierto.

Lo que más me gusta de viajar son las sorpresas que guarda el camino, sorpresas que nunca se repiten y que hicieron de este viaje una aventura. Solo hay que abrir los ojos, dejarse llevar y prestar mucha atención siempre.

Fotos por Marcos De la Cruz, que espero que pronto regrese para terminar de descubrir Panamá.

Sobre un edificio en Ancón

En mi ruta diaria al museo, desde hace un par de semanas, me percaté de un edificio nuevo que se asomaba entre los árboles en la Avenida de Los Mártires, justo frente al Instituto Nacional. Dejé pasar varias oportunidades de investigar un poco más, pero el edificio parecía no ser cualquier cosa, así que esta semana al fin me lancé a la aventura y hallé algo que ya había intentado encontrar antes.

Captura de pantalla 2016-01-18 a las 9.09.37

El edificio en 1908.

Mi interés por encontrar ese edificio data de hace un par de años, cuando era muy activo en SkyscraperCity y había desarrollado cierto affair con los edificios de la antigua Zona del Canal. Uno de ellos era el edificio 310 de Ancón, en ese entonces solo lo conocía por ser la antigua Courthouse de Ancón, pero ignoraba algunas otras cosas. Gracias a un artículo del Panama Canal Review del 1 de octubre de 1979; sitios como czbrats; y el libro el Canal de Panamá y su legado arquitectónico de los esposos Reese (2013) podemos conocer más sobre su historia.

post card IL Maduro Jr

Postcard de I.L. Maduro, 1908.

La residencia original. En un principio el edificio 310 estaba destinado a ser la residencia oficial y permanente del Ingeniero Jefe de la Isthmian Canal Commision (ICC), que en 1905 era John F. Wallace. La casa contaría con 15 habitaciones, cada una con su baño; una terraza ajardinada; y una sala de estar de grandes proporciones. Se necesitarían entre 12 y 15 personas para mantenerla. Probablemente el autor del diseño del edificio sea Morris O. Johnson, arquitecto supervisor nombrado por Wallace, y que estuvo en la ICC hasta 1905.

Cuando Wallace renuncia y John F. Stevens es nombrado nuevo ingeniero jefe a cargo de la obra en 1905, los trabajos tanto del canal como de la infraestructura adicional son paralizados para enfocarse en las labores de saneamiento, construcción de alojamiento temporal para trabajadores y el estudio final sobre que tipo de canal se iba a construir. Entre las obras que se paralizaron está la nueva residencia oficial. Stevens decide en 1906, cuando solo el exterior estaba listo, convertir el edificio en las oficinas administrativas de la ICC y mantener su residencia en Culebra, donde hasta ese entonces estaba la sede de los trabajos de construcción en edificaciones de carácter temporal diseñados por Parker O. Wright, quien había reemplazado a Morris O. Johnson como arquitecto supervisor. La residencia de Stevens en Culebra fue desmantelada y trasladada en 1914 a Balboa, y ahora es la residencia del Administrador del Canal.

1907

El edificio en 1908. Por W. A. Fishbaugh en la Lindahall Library.

El edificio 310 funcionó como administración del canal entre 1908 y 1914. Los primeros ocupantes fueron el Jefe de Administración Civil, la División de Correo, Aduana y Hacienda, y la Secretaría de la ICC. En 1914 cuando se termina el edificio de la Administración del Canal en Balboa, todas estas oficinas se trasladan a la nueva sede, solo las oficinas del fiscal y el departamento legal se mantienen. En 1915, durante un breve periodo, en el segundo piso del edificio estuvo ubicada la sede de las tropas militares de en la Zona del Canal.

1908 copia

El edificio en primer plano, Pta. Paitilla al fondo, 1908. Por W. A. Fishbaugh en la Lindahall Library.

En 1915 los trabajos para habilitar el primer piso del edificio como Corte Distrital de la Zona del Canal inician, y en febrero de 1916 entra en funcionamiento como tal. La sala del juzgado se ubicó en una gran habitación en el frente del edificio, que originalmente había sido diseñada para el el salón principal de la residencia del gobernador del canal. El edificio alberga también durante este periodo la sede del Smithsonian Tropical Research Institute.

1453130348

Oficinas de STRI en el edificio 310 de Ancón. Diciembre 1965. STRI Digital Archive.

En 1982, como parte de los Tratados Torrijos-Carter, la Corte Distrital de Ancón deja de funcionar y el edificio es transferido al estado panameño.

El estilo. El edificio fue uno de los primeros edificios de carácter permanente diseñado y construido por los norteamericanos en la Zona del Canal. Originalmente la estructura del edificio de tres plantas parece haber sido de madera. El estilo recuerda mucho a las construcciones francesas, por la simplicidad de la composición y amplios corredores perimetrales; pero también guarda similitudes con la arquitectura del sur-este de los Estados Unidos a principios del siglo XX, con sus columnas pareadas de inspiración renacentista y proporciones casi monumentales. Un elemento que debo destacar es la presencia del patio central, elemento que no fue propio de la arquitectura canalera hasta la construcción de edificios como la Escuela Primaria de Balboa de 1917.

anconcthouse5

anconcthouse2

El edificio como Corte Distrital de la Zona del Canal. Circa 1916.

Luego de 1914, con la habilitación del edificio como sede de la Corte Distrital de la Zona del Canal, se le hicieron modificaciones al diseño original de madera, para ahora ser de mampostería. Las columnas pareadas se eliminaron y el estilo se asemeja más al de las construcciones neo renacentistas de los nuevos asentamientos permanentes dentro del Canal.

anconcthouse

El edificio en 1979. Panama Canal Review.

En manos panameñas. Con el retorno a manos panameñas en 1982 el edificio ha servido de sede de distintas instancias judiciales como el Tribunal Marítimo y otros juzgados penales y civiles. En 2006 se registró un incendio en el segundo piso del edificio que destruyó gran parte de la edificación que estuvo abandonada hasta 2013 cuando se licita su rehabilitación, para volver a albergar a los tribunales que lo ocupaban.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Luego del Incendio de 2006. czimages, 2008.

Tal parece que en los pliegos del trabajo de rehabilitación no se tomaron en cuenta los temas patrimoniales e históricos. Las modificaciones al diseño original son lamentables y son ejemplo claro de la falta de aprecio al legado arquitectónico del Canal de Panamá.

Sobre un documental llamado ‘Levitated Mass’

poster

En este post escribo sobre un documental que vi hace un par de días. Se trata de ’Levitated Mass:  The Story of Michael Heizer’s Monolithic Sculpture’.

Para ponernos en perspectiva. Michael Heizer (1944) es un artista americano representativo de un movimiento artístico que han llamado land art. Como todo movimiento artístico el land art es una respuesta al momento que se vivía en un determinado periodo de la historia, en este caso sus orígenes se encuentran al final de los años 60. Durante esta época en Estados Unidos el mundo del arte era percibido como un medio muy artificial y plástico, la comercialización del arte había apartado a gran cantidad de artistas que ahora buscaban un medio más sano y puro para expresarse. Estos artistas abandonan las grandes ciudades como Nueva York, y rechazan a las galerías y museos como escenarios para la actividad artística. Los artistas de este movimiento empezaron a desarrollar obras que sobrepasaban la escala de la obra artística tradicional que puede ser transportada y hacen imposible la comercialización de las obras. El land art está muy conectado al arte conceptual y al movimiento minimalista.

La obra de Heizer es monumental, está basada principalmente en la modificación del paisaje (normalmente desierto), y en la utilización de materiales muy nobles como la tierra o acero. Se podría decir que la obra de Heizer tiene un contenido primitivista muy fuerte, por lo simple e ingenuo de las ideas detrás de cada una de sus obras. La escala arquitectónica y construcción del trabajo de Heizer nos obliga a compararlo con los monumentos megalíticos de las cultura antiguas, comparación que puede ser válida pues el mismo ha usado estos monumentos como referencia de muchas de sus obras. Es muy importante para entender la obra de Heizer conocer el concepto de espacio negativo, pues gran parte de su obras estás, digamos, hechas de nada, de vacíos. El lo llama escultura negativa, y se manifiesta muy bien en algunas de sus obras más conocidas como ‘North, East, South, West’ (1967) o ’Double Negative’ (1970) donde el volumen que tradicionalmente define una escultura es descrito más como una ausencia que como una presencia.

North, East, South, West by Karl Rabe

North, East, South, West (1967/2002). Dia:Beacon, NY. (Foto por Karl Rabe)

double negative 2013 by Carlos Vara

Double Negative (1970). Overton, NV. (Foto por Carlos Vara)

La gran roca del LACMA. El documental retrata el detrás de cámaras de la producción de Levitated Mass, una obra originalmente pensada en 1968 y que finalmente fue producida para el LACMA (Los Angeles County Museum of Art) en 2012. Aparte presenta parte de la producción artística de Heizer.

Heizer encuentra una roca de granito de 150 millones de años y  340 toneladas en una cantera en Riverside, California. Esta roca era la roca que había buscado por más de 40 años desde que intentó construir Levitated Mass por primera vez. En el documental seguimos el recorrido de 11 días por 170 km desde Riverside hasta el campus del LACMA en Los Angeles, a través de 22 ciudades donde el paso de la roca se convirtió en todo un evento. La magnitud de este movimiento no tenía precedentes y motivó gran atención por parte del público en general, no solo artístico. Fue muy interesante ver los distintos puntos de vista y las impresiones que generó el evento en la gente común y corriente, que fueron muchos y muy diversos, y que nos hace ver las posibilidades del arte contemporáneo como generador de opinión.

Pero el filme es una paradoja. La presencia de Heizer en el film es casi nula, pero habla mucho de su personalidad artística, y su fidelidad a las ideas que originalmente causaron la aparición del land art, la libertad de la expresión artística sin importar la escala y rechazo de una escena artística trivial. Heizer se ha apartado siempre de estado de celebridad que una figura tan importante como él pudo haber cosechado fácilmente, pero decidió entregarse en pleno a la creación, recluyéndose en Nevada donde lleva el proyecto de su vida. Es irónico como esta obra suya acapara tanta atención que se convierte, la obra, en la celebridad misma. Esta constante ironía sucede en muchos otros temas dentro del filme, al final la propia obra de Heizer es una paradoja:  Arte y suelo son dos de las cosas más valiosas, y su obra, hecha de ambas cosas, se le llama inexcusable y puede valer nada comercialmente.

Photo credit- Taiyo Watanabe for Arrested Motion.

La roca durante el traslado de 170 km. (Foto Taiyo Watanabe)

Para entender la monumentalidad del trabajo de Heizer debemos considerar todo lo que sucedió antes, la historia de la roca per se (150 millones de años), que nos supera incluso como especie, hasta la parte más mundana, del tamaño de la roca, o de la logística para llevarla de la cantera a el patio del LACMA. Todo esto nos hace ver la trascendencia y la insignificancia del hombre como especie. Lo trascendentales de las cosas que podemos lograr, y lo insignificantes que somos cuando nos vemos dominados por creaciones de la naturaleza como esta.

Levitated Mass es la vía perfecta para empezar a entender los alcances del arte contemporáneo, en especial el arte conceptual, y conocer la trascendencia del trabajo de artistas que han dedicado su vida a una pasión que los mueve a lograr imposibles.

“It is interesting to build a sculpture that attempts to create an atmosphere of awe. Small works are said to do this but it is not my experience. Immense, architecturally sized sculpture creates both the object and the atmosphere. Awe is a state of mind equivalent to religious experience, I think if people feel commitment they feel something has been transcended.”

Michael Heizer

levitated Mass installation by Jason from Jason in Hollywood Blog

Levitated Mass (2013). LACMA, CA. (Foto por  Jason in Hollywood)

Levitated Mass
Año: 2013
Director: Doug Pray
Duración: 1 hora 29 minutos

Sobre los volúmenes bajo la luz

En general, la Arquitectura panameña de los últimos 20 años nos ha negado experiencias arquitectónicas que vayan mucho más allá de dobles alturas o una curtain wall común y silvestre, simplemente por tratar de salvar la típica solución ortogonal a la que nos hemos acostumbrado porque «funciona». La Arquitectura es capaz de mover nuestro espíritu mientras nos brinda una solución, puede ser el escenario de nuestros sueños más absurdos y de las ideas más brillantes. Negarnos nuevas experiencias espaciales nos deja muy rezagados frente a la avanzada arquitectónica, por más desarrollados que pregonemos que somos.

Por todo esto, poder disfrutar de algunas de las excepciones que siempre van a existir resulta alucinante.